CADA ACIERTO NOS TRAE UN ENEMIGO
Lo que se vivió ayer en el Congreso de los diputados y hoy en los medios de comunicación pone de manifiesto la certera frase que un día dijera Oscar Wilde.
Somos un país de incontentables. Nos pasamos la vida pidiendo que los políticos no tengan reparo en confensar que se equivocaron y, por tanto, rectifiquen, y cuando lo hacen nos sentimos aún más agredidos.
Ayer la maquinaria de la guerra esperaba un No para ponerse en marcha. Estaban todos, la capitana, la ya conocida activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Ada Colau, miembros de los sindicatos UGT y CCOO, del 15M, yayoflautas y los que se apuntan a un bombardeo con tal de incendiar la calle.
Pero el malvado partido del gobierno vió la luz y optó por admitir a trámite la Iniciativa Legislativa Popular respaldada por algo más de un millón cuatrocientas mil firmas. Aquello desconcertó al ejército de indignados que ante la estrategia del enemigo se quedó desarmado de motivos para atacar. Cómo se quedaron los medios de comunicación más combativos con el PP.
Lo que vino después es lo más interesante del análisis. Los miembros de la PAH que se encontraban en el Congreso al grito de "fuera, fuera.., sinvergüenzas" tuvieron que ser desalojados. En la radio, y a toda prisa, hubo que cambiar los discursos. La confusión ante el golpe de mano del Gobierno enfureció mucho más a sus detractores. Fue un acierto, ergo los enemigos crecieron en rabia.
Un dicho popular nos alerta de que lo que nunca nos perdonara un enemigo es que le hagamos un favor. No se si esto es universal o sólo potestad de la idiosincrasia española, pero ayer pudimos ver que es una gran verdad.
Me alegro del camino que tomaron las cosas, me alegro de que los partidos políticos escuchen lo que el pueblo demanda, aunque algunas de esas peticiones no puedan materializarse del todo. Creo que cada español de bien debe sentirse contento por lo que vivió ayer y esperar que se repita, pero me entristece profundamente que este tipo de actos se disfracen de otras cosas.
El PP rectifica, despide a Sepúlveda, ex marido de Ana Mato, vota a favor de una iniciativa popular y ahora lo que toca es decir que está errático, que no sabe qué hacer, que da bandazos. Los hombres son más hombres cuando no tienen reparo en admitir sus equivocaciones, y es entonces cuando hay que aplaudir su conducta en lugar de buscar otro flanco por el que atacar.
En el fondo todo es parte de lo mismo, se trata de llegar al poder a costa de lo que sea. En el fondo el gran problema de los que no ganaron las últimas elecciones es vislumbrar que tampoco puedan ganar las siguientes.
Porque ayer hubo varios organismos internacionales que dieron palmaditas en la espalda a este gobierno de Rajoy errático, que nos hablaron de que vamos por el buen camino para salir de este pozo en el que unos y otros nos metieron, que incluso se atrevieron a pronosticar que España sería la próxima Alemania. Y da la sensación de que eso es lo que no se perdona.
Si fuera verdad que con este gobierno salimos de la crisis reforzados, que a partir del año que viene se empezara a creer empleo neto y fueramos competitivos, el gran partido de la oposición vería alejarse su triunfo futuro y eso ni a ellos, ni a sus seguidores les parece aceptable.
Lo de ayer sólo puede tener comentarios positivos, y la reacción de los que pedían democracia cuando se la dieron es sencillamente inadmisible.
Por eso hoy empiezo con una frase y acabo con otra que me duele pronunciar, y es que los mayores enemigos de la libertad no son aquellos que la oprimen, sino los que la ensucian, y de esos ya tenemos grandes representantes.
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