Corría el año 1610 cuando se colgó en la Catedral de Tudela, Navarra, un lienzo (manta) en el que estaba impreso el censo con el nombre y apellidos de los conversos que decidieron permanecer en la ciudad tras la expulsión de los judios a finales del siglo XV. Aunque la convivencia entre las dos religiones se llevó a cabo casi sin problemas durante más de cien años, los auténticos católicos se molestaron cuando la corona comenzó a ofrecer empleos públicos a los descendientes de los conversos. Por eso, para que nadie olvidara su procedencia y que eran cristianos por conveniencia, se creó dicho censo.
Entonces, como ahora, cuando alguien quería hacer valer su superioridad, su valor moral o sus, muchas veces cuestionados, derechos, tiraba de la manta.
Llevamos decenas de años oyendo en democracia la misma expresión. Amenazaron con tirar de la manta desde Mario Conde, al ser imputado por el caso Banesto, Amedo (Caso Gal), Eduardo Tamayo (caso Tamayazo), Juan Antonio Roca (caso Malaya), Mariano Rojo (exgobernandor del Banco de España), los procesados por el caso Faisan, Colomines (Caso Palau), Dorribo (operación Campeón), el ex director general de Trabajo y Seguridad Social, Francisco Javier Guerrero (Caso Eres andaluces), Luis Roldan, Francisco Hernando, "alias el pocero", Diego Torres, el socio de Urdangarin y Jordi Pujol, entre otros muchos de menos calado mediático. Y a día de hoy, amenazan con mostrar sus miserias y las de sus acólitos, Bárcenas y Amstrong.
El ciclista ha confesado. El extesorero guarda sus "recibís" como escudo antimisiles.
Muy pocos de los que amenazaron con exponer a la opinión pública sus conocimientos en las malas artes de la corrupción y el nombre de sus cómplices lo han hecho, aunque seguramente su extorsión les sirvió de contrasprestación para un mejor trato de la justicia.
Me gustaría pensar que ahora puede ser distinto porque la "mierda" nos llega a los pies a todos, porque hay un montón de millones de desempleados (no me atrevo a dar cifras, porque no me las creo) hartos y sin un euro en el bolsillo para comentarlo en el bar, o mientras están de vacaciones. Esa gente que tiene mucho tiempo y muy poco dinero son fiscales mucho más implacables que la prensa que actúa según los intereses de sus accionistas.
Pero echando la vista atrás, situándonos en un momento de la historia en el que las cosas por la calle tampoco iban tan bien, allá por mediados de los noventa, con una tasa de paro cercana al 24%, recuerdo como los múltiples escándalos de Filesa, Gal, fondos reservados y otros asuntos no menores terminaron en los tribunales y con altísimas personalidades en la cárcel, aunque no todos los que fueron. Ninguno devolvió lo que se había llevado y el pueblo lo resolvió votando a otro partido, este partido que ahora está en tela de juicio.
¿Qué diferencia hay para que yo crea que ahora se haga realmente limpieza? Sólo una: ahora el partido afectado por corrupción es del PP y coincide con que ese partido es el que gobierna. Tiene todas las culpas juntas: los recortes, el desempleo, la crisis, el sanbenito de querer acabar con el estado del bienestar y la falta de apoyos callejeros.
No hay que ser un lince para imaginar lo que aquello que ocurrió en los noventa hubiera sido si el partido en el gobierno no fuera del PSOE. 42 manifestaciones diarias en los primeros siete años de los noventa por 120 manifestaciones diarias en este primer año de gobierno de Rajoy nos dan una idea.
Ahora, es cierto, tenemos las redes sociales indignadas y muchas veces ellas mismas indignantes por su sectarismo. Las redes sociales organizan, comunican y montan una manifestación en una tarde, y eso ayuda.
Pero es que hay un amplio porcentaje de la población española, esa que dice que ha votado a "izquierdas", que se crece cuando el que les gobierna no es "de los suyos", utilizando mil palabras malsonantes, mil imágenes y mil gritos, y se mimetiza con el paisaje, para que no se le vea, cuando el partido que les manda es el que han votado. Por eso resulta curioso que en Andalucia, pozo del desempleo de España y presunto pozo de corrupción política, las miles de protestas de este año hayan sido contra el gobierno central, y por eso resulta curioso que quienes crearon fondos de reptiles y repartieron prebendas en metálico, consideren ahora insoportable que lo hagan los de enfrente. Siempre fue insoportable, pero sólo para una multitud que no se vende a unas siglas.
Si esta "mala leche" de los perdores en las últimas elecciones, esos que a los pocos meses quieren deslegitimizar a los ganadores y mandarlos a su casa, sirve para acorralar a este gobierno y para que Bárcenas, Pujol o Diego Torres tiren de la manta, bienvenida sea. Necesitamos una ley de financiación de los partidos ya, con la misma urgencia que la reforma financiera. Necesitamos que se vayan los corruptos y que devuelvan lo que se llevaron, o permanezcan en la carcel para siempre. Necesitamos recuperar la dignidad hoy para mañana, y necesitamos cerrar filas todos los ciudadanos contra esta lacra independientemente del partido que la utilice.
Por cierto, la manta se expone en el Museo de la Sinagoga del Claustro románico de la Catedral de Tudela. Hagan turismo interior y pasen a verla, aunque mucho me temo que ninguno de los nombres bordados en ella sea de su interés.
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